David Ricardo: La doctrina clásica de la renta; el sistema ricardiano y sus criticos

5.9.11

BIOGRAFIA DE DAVID RICARDO

Economista inglés, nació el 19 de abril de 1772 en Londres. Fue el tercero, de diecisiete hijos de una familia sefardí judía (de Portugal) que emigró de Holanda a Inglaterra antes de su nacimiento. Abandonó la escuela a los 14 años para trabajar en una agencia de corretaje. Ricardo siguió los pasos de su padre al trabajar en el London Stock Exchange, donde aprendió lo básico sobre finanzas. Este comienzo lo ayudó en su futuro éxito en el mercado de valores y bienes inmuebles.


La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía. Cuando contaba 25 años de edad ya era rico gracias a sus inversiones en bolsa. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven.
David Ricardo constituye uno de los pilares de la Escuela Clásica, Su obra más importante, “Principios de economía política y tributación” (1871), la cual puede considerarse como una de las aportaciones más importantes a la revolución de la ciencia económica; constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma que "el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución". Con ese fin desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución. Escribió también gran número de ensayos, cartas y notas que contienen aportaciones de importancia. Sin embargo, sus escritos resultan tan condensados y complejos que muchos lectores encuentran mejor expuestas sus ideas en los trabajos de J. B. Say, Malthus y McCulloch.

EL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE DAVID RICARDO

Este economista, cuya labor es particularmente importante por el lugar destacado en que colocó al problema del valor -especialmente al poner de manifiesto con claridad que los problemas de la distribución dependen de la teoría del valor.

Entre sus aportaciones destaca especialmente la teoría de la ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio internacional y en esencia es una ampliación de la división del trabajo propuesta por Adam Smith.

También se la atribuye la ley de hierro de los salarios que afirma que el salario real de los trabajadores permanecerá cercano al nivel de subsistencia, aunque haya intentos de incrementarlos.

Además propuso la que actualmente se conoce como equivalencia ricardiana, una idea que sugiere que en algunas circunstancias la decisión de un gobierno de cómo financiarse (utilizar impuestos o emitir deuda) puede no tener efecto en la economía. Irónicamente, aunque esta equivalencia lleva su nombre, Ricardo nunca estuvo totalmente convencido. Robert Barro hizo unas variaciones de la misma idea utilizando la teoría de las expectativas racionales.

La Teoría de la ventaja comparativa es un argumento a favor del libre comercio, formulada por David Ricardo. Si el país A produce un bien a un menor costo que el país B, conviene a este último comprarlo que producirlo. Se dice entonces que el país A tiene una ventaja comparativa respecto al B. Consecuentemente, los aranceles tienen un efecto negativo sobre la economía, ya que privan al consumidor de productos baratos, y a los que producen el bien más barato, de beneficios.

La teoría de David Ricardo constituye la esencia del argumento a favor del libre comercio. En la actualidad los supuestos de D. Ricardo han sido criticados fundamentalmente porque él consideraba los costos constantes, a cualquier nivel de producción y no tomó en cuenta los rendimientos decrecientes.

La ley del hierro de sueldos es el argumento según el cual los sueldos tienden "naturalmente" hacia un nivel mínimo, que corresponde a las necesidades mínimas de subsistencia de los trabajadores. Cualquier incremento en los salarios sobre este nivel llevará a un incremento de la población, y entonces el aumento de la competencia por obtener un empleo hará que los salarios se reduzcan de nuevo a ese mínimo.

Título de un folleto publicado en 1817 por el economista clásico David Ricardo, fue adoptado luego por Karl Marx, e influyó en su temprana visión pesimista acerca de la posibilidad de que los trabajadores puedan beneficiarse del capitalismo.

Ludwig von Mises argumentó que si se adopta este razonamiento para demostrar que a largo plazo no es posible un incremento en el salario medio por encima del mínimo, debe asumirse también que tampoco una bajada de ese valor puede ocurrir.

La equivalencia ricardiana, o la proposición de equivalencia Barro-Ricardo, es una teoría económica que sugiere que el déficit fiscal no afecta a la demanda agregada de la economía. Fue propuesta por el economista inglés David Ricardo en el siglo XIX.

La argumentación en que se basa la teoría es la siguiente: el gobierno puede financiar su gasto mediante los impuestos cobrados a los contribuyentes actuales o mediante la emisión de deuda pública. No obstante, si elige la segunda opción, tarde o temprano tendrá que pagar la deuda subiendo los impuestos por encima de lo que estos se ubicarían en el futuro si otra fuera la elección. La elección es entre pagar impuestos hoy o pagar impuestos mañana.

Supóngase, por ejemplo, que el gobierno decide financiar un gasto adicional a través de déficit, esto es, mediante cobrar impuestos mañana. Ricardo argumentaba que aunque los ciudadanos tienen más dinero hoy, ellos se darían cuenta que tendrían que pagar impuestos mayores en el futuro y, por lo tanto, ahorrarán un dinero adicional para poder pagar los impuestos futuros. Este mayor ahorro por parte de los consumidores compensaría exactamente el gasto adicional del gobierno, de modo tal que la demanda agregada permanecerá inmodificada.

Posteriormente, Robert Barro publicó un artículo intitulado "Are Government Bonds Net Wealth?" [Son riqueza neta los bonos del gobierno?] en el Journal of Political Economy (Vol. 82, No. 6. (Nov. - Dec., 1974), pp. 1095-1117). Este modelo supone que las familias actúan como dinastías que viven hasta el infinito, debido al altruismo intergeneracional, que los mercados de capitales son perfectos (en el sentido de que todos pueden prestar y endeudarse a la misma tasa de interés) y que la senda de los gastos del gobierno está dada. En estas condiciones, si el gobierno financia los gastos mediante emisión de bonos de deuda, las familias dejarán donaciones a sus hijos los suficientemente grandes como para compensar los mayores impuestos que se necesitarán para pagar esos bonos. Este artículo es una contribución importante a la Nueva Macroeconomía Clásica, construida en torno a la hipótesis de las expectativas racionales.

La teoría de la equivalencia ricardiana sugiere que los intentos del gobierno de influir sobre la demanda agregada mediante la política fiscal están condenados al fracaso. Esta idea se opone frontalmente a la teoría keynesiana, que afirma que la política fiscal, debido a los efectos del multiplicador de la renta, será efectiva logrando que los incrementos de déficit público logren incrementos mayores en proporción de la demanda agregada.

Los aspectos más significativos de su indagación y aporte son los siguientes:
Descubrir la base que permite del intercambio entre las mercancías y las relaciones que de él se generan, interesándose por los precios relativos más que por los absolutos, en atención a que las mercancías obtienen su valor de dos fuentes: de sus escasez y de la cantidad de trabajo necesario para obtenerlas.

Su análisis de la renta de la tierra y el desarrollo de la teoría de los costos comparativos, fueron sus contribuciones más significativas al mundo de la economía.
Las diferencias en la calidad de la tierra determinarían que, si bien los propietarios de las tierras fértiles obtendrían rentas cada vez más altas, la producción en las de peor calidad generaría sólo lo justo para cubrir los costos, sin lugar a la renta.
El crecimiento de la población acompañaba a la expansión económica, y que esta expansión generaría un aumento de las necesidades de alimentos, la que solo podía satisfacerse a costos más altos.

A fin de mantener los salarios reales a su nivel anterior, serían necesarios salarios monetarios más altos, lo cual haría disminuir la participación de los beneficios en el producto.
El proceso de expansión económica podía atentar contra sus propios cimientos; la acumulación de capital a partir de los beneficios, generaría el estado estacionario, en el que no habría crecimiento.
Desarrolló la teoría de los costos comparativos defendiendo que cada país debería especializarse en aquellos productos que tuvieren un costo comparativo más bajo e importar aquellos cuyo costo comparativo fuera más elevado. (Política de Libre Comercio Ricardiana)

Según esta política, cada país debe dedicar su capital y trabajo a aquellas actividades productivas que les resulten más beneficiosas. De esta forma, se distribuye el trabajo con la mayor eficiencia y aumenta al mismo tiempo la cantidad total de bienes, lo que contribuye el bienestar general.
Una ventana al Comercio Internacional.

La principal característica del sistema analítico de Ricardo es que generaba conclusiones fundamentales basadas en pocos principios básicos.
David Ricardo fue capaz de llevar a plenitud el cuerpo doctrinal de la economía clásica. Así, por ejemplo, fue un convencido del Laissez Faire.

En general, este autor fue esencialmente un pensador práctico, ya que ante todo se caracterizó por ser un hombre de negocios. Su aporte teórico siempre hizo referencia al mundo de su época, el que conocía muy Bien. A diferencia de A. Smith, en cuyos trabajos se apoyó, Ricardo se ocupó sólo en segunda instancia de averiguar las causas del Crecimiento Económico del país.

David Ricardo desarrolló su teoría del Comercio Internacional, estableciendo de forma explícita, que a un país le conviene concentrarse en elaborar aquellas mercancías en las que tiene Ventajas Comparativas.
Con esta teoría argumentó de manera convincente a favor del librecambismo y propició la abolición de las "Corn Laws" (Leyes de granos) británicas. Estas disposiciones buscaban proteger la agricultura nacional inglesa contra las Importaciones extranjeras de grano. Según Ricardo, este mecanismo proteccionista contribuía a enriquecer a los terratenientes -quienes dominaban el Parlamento y la vida política- a costa del bienestar del país.

LA TEORIA DE LA RENTA.

En la teoría de la renta de la tierra elaborada por David Ricardo a comienzos del siglo XIX. Tras señalar que las leyes de granos que limitaban la libre importación de alimentos del exterior favoreciendo a terratenientes en desmedro de una burguesía industrial en ascenso formaban parte de las circunstancias que lo llevaron a elaborar un modelo que analiza la evolución de la distribución de los ingresos entre las tres principales clases de la sociedad. Destacamos que Ricardo tenía como móvil de política económica favorecer al comercio libre. Pero que el libre cambio que propicia tiene que ver con las circunstancias históricas particulares que afectaban a la Inglaterra de su época: el hecho de que ese país fuese el primero que emprendía una revolución industrial.

El producto de la tierra, todo lo que se obtiene de su superficie mediante la aplicación aunada del trabajo, de la maquinaria y del capital, se reparte entre tres clases de la comunidad, a saber: el propietario de la tierra, el dueño del capital necesario para su cultivo, y los trabajadores por cuya actividad se cultiva. Pero en distintas formas de sociedad, las proporciones del producto total de la tierra que serán imputadas a cada una de estas tres clases, bajo los nombres de renta, utilidad y salarios, serán esencialmente diferentes, dependiendo principalmente de la fertilidad real del suelo, de la acumulación de capital y de población, y de la habilidad, del ingenio y de los instrumentos utilizados en la agricultura.

La determinación de las leyes que rigen esta distribución es el problema primordial de la Economía Política: a pesar de los grandes avances de esta ciencia, gracias a las obras de Turgot, Stuart, Smith, Say, Sismondi y otros, dichos autores aportan muy poca información satisfactoria con respecto al curso natural de la renta, de la utilidad y de los salarios.

La renta aparece cuando es imprescindible cultivar terrenos de calidad inferior y mal situados, como consecuencia de un aumento en la población, a fin de satisfacer necesidades de las personas excedentes, "La escasez comparativa de los terrenos más fértiles es la fuente de la renta".
El precio de los productos agrícolas en igualdad de condiciones, se determina por el precio de aquel producto que haya costado más trabajo producirlo, es decir el obtenido en condiciones más penosas o más desventajosas.

Para evitar el uso constante de tierras que tienen diferente calidad, Ricardo señala tres procedimientos:

1. Cultivar intensivamente las tierras más viejas. Esta medida solo puede llevarse a cabo hasta cierto punto, debido a la probabilidad de que resulte contraproducente.
2. Practicar la rotación de cultivos.
3. Pagar renta por los terrenos más próximos al mercado. Si no se quiere echar mano de tierra de inferior calidad, hay que pagar por el uso de mejores.

LEY DEL RENDIMIENTO NO PROPORCIONAL.

Íntimamente ligado al problema de la renta de la tierra se encuentra lo referentemente a sus rendimientos:

La causa de los rendimientos decrecientes es el número de la población, Ricardo observó que, en Inglaterra, cada vez más se hacía uso de la tierra en forma intensiva y que sus productos no siempre estaban en proporción en aumento de la dosis de capital y trabajo.

La ley puede formularse de la siguiente manera "si a una cantidad fija de tierra se agrega dosis sucesivas de mano de obra, capacidad, en un principio el rendimiento será más que proporcional; y por último menos que proporcional". En palabras más sencillas podemos decir: "más trabajo y más gastos aplicados a la tierra no tiene un beneficio equivalente".

El Sistema Ricardiano

Los Principios de Economía Política e Impuestos (1817) de David Ricardo fueron, en cierto sentido, un comentario crítico a La Riqueza de las naciones; por otro lado, ofrecieron una nueva perspectiva a la incipiente ciencia: la economía política. Ricardo creó el concepto de modelo económico, un instrumento analítico que consiste en un entramado de ecuaciones que tenían en cuenta unas pocas variables estratégicas y que permitía, tras unas operaciones lógicas, obtener conclusiones relevantes sobre el comportamiento de las variables económicas. El punto central del sistema Ricardiano se encontraba en la creencia de que el crecimiento económico se frenaría antes o después, debido al creciente coste de cultivar alimentos cuando la tierra disponible era limitada. Uno de los razonamientos esenciales para llegar a esta conclusión era el principio maltusiano, enunciado en el Ensayo sobre el principio de la población (1798) de Thomas Robert Malthus, según el cual la población tiende a crecer de forma constante hasta los límites que marca la oferta disponible de alimentos. A medida que va creciendo la mano de obra, o fuerza laboral, sólo se puede aumentar la producción de alimentos, para satisfacer a la creciente población, extendiendo los cultivos hasta las tierras menos fértiles o aplicando más trabajo y capital a las tierras cultivadas, por lo que irían incrementándose de forma paulatina las cosechas. Aunque los salarios disminuirían, los beneficios no aumentarían de forma proporcional, porque los agricultores pujarían entre ellos por cultivar las mejores tierras. Por lo tanto, los principales beneficiados del progreso económico serían los terratenientes.

Puesto que la raíz del problema, según Ricardo, radica en el rendimiento decreciente de la tierra, la solución sería importar el grano de otros países. Queriendo demostrar que Gran Bretaña se beneficiaría si se especializara en producir bienes manufacturados para exportarlos a otros países e importar a cambio alimentos, Ricardo desarrolló su teoría de la ventaja comparativa. Suponía que el trabajo y el capital pueden cambiar libremente de sector productivo, buscando la mayor rentabilidad posible; sin embargo, el trabajo y el capital no tenían movilidad entre países. En este caso, como él demostró, existen beneficios económicos si se comercia entre países, beneficios que estarían determinados por la comparación de lo que cuesta producir cada bien dentro de cada país, y no por la comparación de los costes entre países. Los países podrán mejorar su situación en los intercambios si se especializan en la producción de aquellos bienes que producen de forma más eficaz e importan los demás bienes: aunque Portugal, por ejemplo, sea capaz de producir todos los bienes de manera más efectiva que Inglaterra, le convendría especializarse en la producción de vino, más rentable en términos relativos, e importar las manufacturas textiles de Inglaterra. La belleza del razonamiento de Ricardo reside en que si todos los países se aprovechan de la división internacional del trabajo, la producción mundial agregada será muy superior a la que se obtendría si los países intentan autoabastecerse. La teoría de Ricardo constituye la base del librecambismo decimonónico.

La importancia del tratado de Ricardo fue constatada desde su publicación: durante el siguiente medio siglo el sistema Ricardiano dominó el pensamiento económico en Inglaterra. En 1848 la revisión de su pensamiento realizada por John Stuart Mill en Principios de economía política (1845-1847) dio nuevo vigor a la teoría de Ricardo. Sin embargo, a partir de la década de 1870, los economistas dejaron de analizar los problemas que preocupaban a Ricardo para estudiar los relativos a la teoría del valor, es decir, a estudiar por qué los bienes se intercambian a un precio y no a otro distinto.

Puesto que la raíz del problema, según Ricardo, radica en el rendimiento decreciente de la tierra, la solución sería importar el grano de otros países. Queriendo demostrar que Gran Bretaña se beneficiaría si se especializara en producir bienes manufacturados para exportarlos a otros países e importar a cambio alimentos, Ricardo desarrolló su teoría de la ventaja comparativa. Suponía que el trabajo y el capital pueden cambiar libremente de sector productivo, buscando la mayor rentabilidad posible; sin embargo, el trabajo y el capital no tenían movilidad entre países. En este caso, como él demostró, existen beneficios económicos si se comercia entre países, beneficios que estarían determinados por la comparación de lo que cuesta producir cada bien dentro de cada país, y no por la comparación de los costes entre países. Los países podrán mejorar su situación en los intercambios si se especializan en la producción de aquellos bienes que producen de forma más eficaz e importan los demás bienes: aunque Portugal, por ejemplo, sea capaz de producir todos los bienes de manera más efectiva que Inglaterra, le convendría especializarse en la producción de vino, más rentable en términos relativos, e importar las manufacturas textiles de Inglaterra. La belleza del razonamiento de Ricardo reside en que si todos los países se aprovechan de la división internacional del trabajo, la producción mundial agregada será muy superior a la que se obtendría si los países intentan autoabastecerse. La teoría de Ricardo constituye la base del librecambismo decimonónico.

2 comentarios :

Alessa dijo...

Excelente!! mil gracias :)

Anónimo dijo...

tienen alguna fuente? libro o sólo el nombre del publicador???
es mu buena informacion

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