Año nuevo, finanzas nuevas

2.1.15

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Se recomienda dividir el dinero que se recibe en esta temporada en tres partes: festividades, deudas y ahorro.
La proximidad del año nuevo es una buena época para mejorar hábitos financieros debido a que se conjugan dos factores: por un lado, una mayor cantidad de dinero derivado de aguinaldo o cajas de ahorro y la definición de los propósitos para 2015.

La aseguradora GNP recomienda dividir el dinero que se recibe en esta temporada en tres partes: festividades, deudas y ahorro; en éste último, que se haga mediante medios formales y de largo plazo, porque permiten obtener una ganancia y el monto de aportación es menor que a un plazo menor.

“La planeación financiera es clave para alcanzar cualquier meta de ahorro y evitar realizar compras por impulso y gastos innecesarios que nos lleven a la llamada -cuesta de enero- que puede representar un importante desequilibrio económico en las finanzas familiares”, dijo el director de Marketing Estratégico de GNP, Antonio Rojo.

Si bien, la Navidad ya pasó y muchos dieron sus regalos correspondientes a la fecha, todavía queda pendiente la cena de Año Nuevo y tal vez, habrá obsequios que quedaron pendientes, a lo que se suma la llegada de los Reyes Magos, que también se caracteriza por las compras de último momento.

Por lo anterior, el directivo consideró que diciembre es una excelente oportunidad para organizar las finanzas personales y familiares, debido a que es un periodo en el que se reciben ingresos adicionales y sirve para iniciar cualquier ejercicio que ayude a mejorar el bolsillo.

Con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, refirió que sólo 35% de los mexicanos en edad productiva utiliza un instrumento de ahorro formal, lo que indica que siete de cada 10 personas aún siguen guardando su dinero bajo el colchón o mediante mecanismos informales como tandas y alcancías.

Lo anterior, abundó, limita las posibilidades de optimizar estos recursos, es decir, de obtener algún rendimiento que contrarreste los efectos de la inflación.

Además, añadió, se suman diferentes mitos que pueden crear la idea de que es muy “complicado” generar un ahorro.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Fondos de pensiones, 29% de las personas no ahorra debido a que refiere tener muchos gastos y la misma proporción prefiere gastar su dinero, en tanto que 26% no tiene el hábito de ahorrar y 15% no sabe cómo generar un ahorro.

Para iniciar una planeación financiera objetiva con los ingresos adicionales que se reciben durante esta temporada, GNP Seguros recomendó: enlistar las deudas contraídas durante el año, al tomar en cuenta las de tarjetas de crédito y considerar saldarlas.

También se deben enlistar las compras a realizar y asignar un presupuesto, que es necesario respetar, para cada rubro; realizar un presupuesto para las fiestas y evitar sobrepasarlo; establecer una meta de ahorro y destinar al menos 10% de los ingresos adicionales.

Resaltó que ahorrar por medio de un Seguro permite alcanzar determinada meta de ahorro, aunado a que ofrecen protección de acuerdo con las necesidades de cada persona.

¿Qué debe pasar para que la economía mundial despegue en 2015?

31.12.14

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El gran desafío de la economía mundial es volver al crecimiento. BBC Mundo analiza los retos, peligros y expectativas de 2015

La economía mundial sigue sin despegar. El Fondo Monetario Internacional (FMI), que en enero de 2014 vaticinaba una fuerte recuperación global, fue moderando su optimismo a lo largo del año.

En su último informe bajó sus predicciones de crecimiento mundial en 2014 a un 3,3% (0,4% menos que en abril) y a 3,8% en 2015. Las estimaciones privadas son aún más pesimistas.

Goldman Sachs calcula un 3% para el año saliente y 3,4% para el entrante. La Unidad de Inteligencia (EIU) del semanario británico "The Economist", habla de un 2,2% y un 2,9%.

"Comparado con antes del estallido financiero de 2008, no es alentador", señaló a BBC mundo Mike Jakeman, analista global del EIU.
"La realidad es que estamos empezando 2015 con la misma pregunta que nos hicimos en 2013 y 2014: ¿será este el año del despegue? Estimamos que 2015 será mejor, pero nada más".

EL PETRÓLEO
Una diferencia con años previos es que 2015 comienza con un precio del petróleo a casi la mitad del año previo.

A mediados de diciembre el barril se situó por debajo de los US$65 y, según muchos analistas, podría descender a US$50 en la primera mitad de 2015.

Esta tendencia es negativa para exportadores como Rusia, Ecuador y Venezuela, para la cotización de las petroleras y los balances de bancos expuestos a estas compañías, pero a nivel global tiene un efecto positivo.

En los 70 y 80 el alto precio del petróleo produjo crisis globales. A fines del siglo 20 y principios del 21, con precios bajos, hubo crecimiento global. Lo deseable, pues, es que se mantenga en los actuales niveles.

Pero el petróleo no es una varita mágica: la economía global no depende únicamente de su precio.

"Nuestro cálculo es que por cada 10 centavos de dólar que baja el precio, crece la economía global en un 0,1%. Si el precio se mantiene en estos niveles el crecimiento adicional global será del 0,3%. Es un factor positivo, pero no resuelve todos los problemas económicos globales. Incluso en una zona importadora neta del recurso como la Eurozona puede tener un efecto deflacionario contraproducente", indicó Jakeman a BBC Mundo.

EUROPA
Los países de la Unión Europea (UE) que manejan el euro como moneda única son una de las claves del desempeño global. Lo ideal para la recuperación mundial de la economía es que salga de la crisis y empiece a crecer.

En 2014 la Zona Euro apenas evitó la recesión. En noviembre la misma Comisión Europea bajó las predicciones de crecimiento para 2015 de 1,7% a 1,1%.

Uno de los mayores peligros que enfrenta el bloque es la deflación, una caída contínua de los precios que posterga el consumo a la espera de un abaratamiento de los productos, conduciendo a quiebras empresarias y desempleo.

La Eurozona tiene la tasa de interés más baja de su historia (0,2%) y ha iniciado lentamente un proceso de flexibilización monetaria, equivalente a una moderada emisión de dinero, para estimular el consumo, pero nada parece dar resultado.

"La baja del petróleo tiene un efecto contraproducente porque va a contribuir a la deflación de los precios. Y no se sabe qué impacto tendrá una emisión monetaria porque, a diferencia de Estados Unidos, no se ha llevado adelante con la dimensión y la velocidad necesarios", señala Jakeman.

A este incierto panorama económico se le añade otro más impredecible a nivel político.

La elección anticipada en Grecia a fines de enero podría dar una victoria a la coalición de izquierda- antiausteridad Syriza que muchos analistas consideran que llevaría al país a abandonar el euro.

"Syriza no promueve la salida del euro, pero su programa económico lo vuelve inconciliable con la política dominante en la eurozona. A esto se suma que 2015 es un año de elecciones en países de la Unión Europea que pueden dar paso a gobiernos inestables", señala Jakeman.

A los comicios en dos países periféricos de la eurozona como Portugal y España (que tiene en Podemos un potencial equivalente de Syriza), se suman inciertas elecciones en países de la UE que han mantenido la moneda nacional como el Reino Unido y Suecia.

ESTADOS UNIDOS
A diferencia de la UE, Estados Unidos está experimentando una fuerte recuperación económica.

En el segundo trimestre de 2014 Estados Unidos creció a un 4,6% y en el tercero un 3,5%. La economía mundial se beneficiaría de una repetición de este desempeño en 2015.

"Creemos que va a seguir creciendo a este paso. En cada mes de los últimos 10 meses Estados Unidos ha creado más de 200 mil puestos laborales. Esto es muy importante en una economía en la que el consumo doméstico representa un 70% del PIB", señala Jakeman.

Este mayor optimismo económico ha hecho que el gobierno diera por terminado en 2014 el programa de flexibilización monetaria iniciado poco después de la caída de la firma financiera Lehman Brothers en 2008.

Como cada vez que "Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría", este cambio de política monetaria está teniendo un fuerte impacto en los países en desarrollo.

Uno de los ejemplos más sonados es la cotización del Real brasileño que cayó en un 40% respecto al dólar en los últimos seis meses.

"La apreciación del dólar continuará, porque la expectativa es que Estados Unidos aumentará las tasas de interés en 2015 con lo cual mucho capital que estaba en los países en desarrollo regresará a Estados Unidos. Esto va a afectar la cotización de la moneda de estos países como ya se vio en 2013, cuando se empezó a hablar del tema. Pero no habrá caos financiero porque ha sido un proceso gradual que ha permitido un acomodamiento de los distintos actores", opina Jakeman.

CHINA Y AMÉRICA LATINA
Con Japón sumido sumido en una nueva recesión, China se ha afianzado como segunda economía mundial. Al mismo tiempo ha cambiado su modelo de crecimiento de uno basado en las exportaciones a otro más equilibrado entre las ventas externas y el consumo interno.

El precio de este cambio es que, en vez del crecimiento de dos dígitos, el PBI chino aumentará "solo" un 7,3%. Y mientras no baje de los 7 puntos, China seguirá siendo uno de los motores de la economía global.

Sin embargo, algunos analistas temen un "aterrizaje forzoso" con una caída de más de tres puntos que generaría fuertes tensiones políticas y económicas.

Según esta visión, el excesivo estímulo estatal aplicado tras la crisis de 2008 ha generado una insostenible deuda bancaria e inmobiliaria que va a terminar en una cadena de bancarrotas, equivalente a la hecatombe "subprime" de Estados Unidos en 2007-2008.

Según John Ross, economista senior del Instituto Chongyang de la Universidad Renmin de Pekín, este análisis no toma en cuenta el funcionamiento real del sistema financiero chino.

"Es un sistema financiero estatal. El sector estatal le está prestando al sector estatal: deudor y acreedor son los mismos. La realidad es que hace 20 años que se anuncia un derrumbe chino y no ocurre. El debate real en China hoy es si conviene crecer a un 7,5% o a un 7%. Esto no es una crisis", indicó Ross a BBC Mundo.

Buena noticia para los países latinoamericanos que crecieron en la última década de la mano del aumento de las materias primas y la inversión china.

Si bien el precio de los commodities ha bajado en los últimos 18 meses, todavía está a un alto nivel.

Según la Cepal, América Latina duplicará en 2015 su crecimiento del 1,1% al 2,2%.

El EIU, que es un poco más optimista en su estimación (2,6%), señala que la región tendrá que intensificar el uso de alternativas económicas para compensar las nuevas condiciones internacionales.

"América Latina tendría que estimular más el consumo doméstico para hacer frente tanto a la baja de los commodities como al alza de las tasas de interés en Estados Unidos", concluye Jakeman.

Cómo terminar con el trabajo informal en América Latina

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Casi la mitad de los trabajadores de la región no tiene ningún tipo de cobertura social y laboral, según datos de la OIT

El lustrabotas "Juan" tiene unos 20 años y una esquina favorita en el centro de Buenos Aires, en el de Lima o Ciudad de México. Es un trabajo a destajo, sin vacaciones, ni seguridad social, sin jubilación ni futuro: un puro presente entre el brillo de los zapatos y la comida.

Este arquetípico Juan forma parte de un ejército de trabajadores informales. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 127 millones de latinoamericanos, un 47% del mercado laboral, pertenecen a esta categoría.
Desde vendedores ambulantes y servicio doméstico hasta afiladores de cuchillos, de microempresas a cuentapropistas de todo tipo, tienen una existencia al borde de la cornisa.

A este heterogéneo ejército se suma el trabajo informal o en negro en la pequeña empresa –muy frecuente– o en la mediana y gran empresa, que conforma un 11,4% del total.

Según la directora Regional para América Latina y el Caribe de la OIT, Elizabeth Tinoco, la más absoluta precareidad caracteriza a este sector laboral.

"El trabajador informal no tiene acceso a ninguna protección, a prestaciones sociales en el presente o a pensión en el futuro, ningún amparo laboral, sea de contrato, de horario laboral y condiciones de trabajo, de salario mínimo, etc.", indicó a BBC Mundo.

NO BASTA CON QUE CREZCA LA ECONOMÍA
Entre 2002 y 2012 varios países latinoamericanos vieron un aumento del empleo formal de un 60% (Argentina y Brasil) y hasta un 70% (Chile).

Este crecimiento se dio incluso en países pobres de la región, como Nicaragua que, desde un nivel muy bajo, prácticamente duplicó el número de empleos formales.

Este fenómeno coincidió con la llamada década de oro de la región (2002-2012) que se caracterizó por un crecimiento anual promedio del 3,7%, cuatro veces más que en las dos décadas previas (1980-2000).

Sin embargo, un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado el año pasado mostraba que aún países que habían crecido por encima de ese promedio en la última década tenían niveles de informalidad superiores a los estándares regionales. Entre ellos: Perú (68,8%), Paraguay (65,8%), Colombia (56,8%) y México (54,2%).

Según Jürgen Weller, economista de la Cepal, el crecimiento es condición necesaria pero no suficiente para revertir la informalidad laboral.

"Es importante porque se genera empleo en empresas, pero se necesita una legislación y políticas específicas para controlar que se cumplan las normas legales y para ayudar a las empresas a normalizar la situación de muchos trabajadores", indicó a BBC Mundo.

¿REGULAR O DESREGULAR?
La vía legislativa como solución se ha debatido en este dilema. En los 90, con la caída del muro de Berlín y el auge de las políticas neoliberales, la desregulación del mercado laboral fue vista como panacea.

La premisa era que una fuerte caída del costo laboral gracias a un menor peso de las cargas sociales que deben afrontar las empresas conllevaría a una mayor disposición de los empresarios a contratar trabajadores.

Pero el experimento no funcionó y en este siglo XXI muchos gobiernos han intentado una fórmula mixta, suerte de palo y zanahoria.

Un ejemplo es la ley de promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral aprobada por el Congreso argentino este 21 de mayo.

La ley contempla la reducción de contribuciones patronales para microempresas, el fortalecimiento en la fiscalización del cumplimiento de las leyes y la creación de un registro donde se incluirá a las empresas que violen la legislación laboral.

El gobierno espera regularizar a 300.000 trabajadores en el primer año y a 650.000 en los dos siguientes, reduciendo la informalidad (que era del 49,7% en 2003) del actual 33,5% al 28%.

"Es un proceso largo y complejo. En otros países como en Brasil se ha intentado facilitar los procesos administrativos para que la pequeña empresa acceda a la formalidad y gane acceso a microcréditos, financiamiento y tecnología innovadora para elevar la productividad", señala Tinoco.

UNA CUESTIÓN DE TAMAÑO
La pequeña y mediana empresa son las que más necesitan este tipo de estímulos ya que en muchos casos, por su propio tamaño, sus márgenes de ganancia no les permiten a la vez innovar, crecer, cubrir el propio riesgo y afrontar las cargas sociales del empleo formal.

Esta situación es menos justificable a nivel de la gran corporación que, sin embargo, suele tener un ejército de trabajadores informales.

La competitividad exigida por el costo debido a los rigores de la globalización es la excusa esgrimida por la gran empresa.

Jürgen Weller no coincide con esta premisa.

"Si uno lleva ese argumento hasta su lógica conclusión, la idea sería de que hay que pagar el salario más bajo que se pueda y tener solo trabajadores informales que no representan ninguna carga social. Pero lo que se gana en caída del costo laboral se pierde en competitividad porque el incentivo y la eficiencia de un trabajador en estas condiciones no es la misma. Cualquier empresa que no tenga una visión cortoplacista sabe de las ventajas de un trabajador satisfecho con su empleo", indicó Weller.

Los jóvenes suelen ser los más afectados por este tipo de informalidad. Según la OIT, seis de cada diez jóvenes solo acceden a empleos sin contrato y con sueldos muy por debajo del que cobran personas contratadas para el mismo tipo de trabajo.

Este efecto imán de la informalidad en el mercado laboral afecta incluso al sector público.

"Colombia ha tomado una iniciativa para formalizar el empleo del sector público porque este sector ha sido uno de los que más ha usado la subcontratación. Esto es algo que se da también en otros países como México, Jamaica, Perú", señala Tinoco.

El avance es meritorio, pero se trata de una anormalidad flagrante: el sector público debería ser el primero en cumplir con la ley.

SINDICATOS, EMPRESAS Y ESTADO
La formalidad laboral tiene un impacto directo en el financiamiento del Estado y la disminución de los niveles de pobreza.

La mayoría de los 127 millones de Latinoamericanos que trabajan informalmente llegarán a la edad jubilatoria sin hacer los aportes correspondientes.

Según Mariano Bosch, coautor de "Mejores pensiones, mejores trabajos. Hacia la cobertura universal en América Latina", una publicación del BID, la relación entre informalidad, pobreza e indigencia es clara y se da en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad vital: la vejez.

"Un sistema jubilatorio necesita soluciones de largo plazo. En la actualidad, unas 130 millones de personas están trabajando sin ahorrar nada para su pensión. Proyectado al futuro calculamos que entre el 47% y el 60% de los 140 millones de mayores de 65 años que llegarán a la edad de jubilación en 2050 no habrá ahorrado lo suficiente para financiarse una vejez digna", señaló a BBC Mundo.

La OIT puso en marcha el año pasado un programa de asesoramiento, conocido como FORLAC, para gobiernos, empresarios y sindicatos para avanzar en la resolución del problema basado en la premisa que es un problema tripartito.

"No hay una solución sin cooperación de todas las partes. Además no es un problema exclusivo de América Latina. El tema es mundial. Por eso la OIT comenzó esta semana a trabajar en la redacción de una norma internacional con recomendaciones mundiales para la formalización laboral", señala Tinoco.

A pesar de esta voluntad de encarar el tema, los mismos especialistas reconocen que hay núcleos duros de la informalidad que serán muy difíciles de desterrar.

"No se puede esperar que un lustrabotas, por ejemplo, que trabaja diariamente para la supervivencia, también contribuya. En su caso, con sus ingresos o contribuye o come. Hay muchos trabajadores por cuenta propia que están en esta situación. Allí la intervención del estado a través de una pensión no contributiva será inevitable", señala Weller.

Dos estrategias antipobreza, por Richard Webb

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Richard Webb
Director del Instituto del Perú de la USMP

No desdeñemos el camino a pie, de las pequeñas mejoras que se pueden seguir dando en el mundo informal.

La formalización como estrategia para salir de la pobreza es imaginada como entrar al ascensor de un
rascacielos. En un toque y casi sin esfuerzo propio, el trabajador formalizado vuela desde el primer piso, donde es un “explotado”, a un mundo en las alturas, donde recibe uniforme, capacitación, generosos beneficios sociales y un trabajo “decente”, donde hay seguridad plena y todo está bien y uno es prácticamente clase media en un santiamén. El mero cumplimiento de las normas tendría así un poder potente, casi mágico, para salir de la pobreza. Pero si bien la visión tiene elementos de verdad, merece algunas observaciones.

Primera, una dosis de realismo laboral. Gran parte del trabajo efectuado en el sector formal es casi trabajo de robot, altamente repetitivo, y de poco conocimiento técnico, iniciativa o criterio propio. Y, por lo tanto, de poco potencial para el desarrollo del capital humano. Piense en el personal que pasa ocho o más horas al día parado cortando y envasando espárragos, verificando la limpieza de botellas embotelladas, lavando platos en restaurantes, colocando productos en los estantes de supermercados, operando máquinas de café, haciendo delivery de pizzas o productos de farmacia, labrando la tierra en grandes haciendas. No sorprende que el sueño común –y la práctica frecuente– de muchos de esos trabajadores sea poner un negocio propio e independizarse.

Segunda, el ascensor a la formalidad solo tiene espacio para un puñado de personas, aunque los que quieran entrar sean millones. Agrandar o multiplicar los ascensores rápidamente no es una opción porque son costosísimos, tanto por el encarecimiento que producen las normas como por las fuertes inversiones en equipos y en gerencias que requiere la alta productividad formal. Mientras esperan su turno en el ascensor, la gran mayoría de los pobres debe seguir viviendo en la condición de excluidos, trabajando en empleos “no adecuados” y con remuneraciones que no son “dignas”.

Ciertamente, es posible hacer ajustes al modelo, como aumentar la carga máxima del ascensor de ocho a diez personas, y así reducir la demora fraccionalmente, como pretende la reciente ley de empleo juvenil. Pero, al final, la estrategia no dejará de estar acompañada por desigualdad entre los que entraron y los que aún no han ingresado al ascensor, y de las resultantes tensiones políticas y sociales.

Felizmente, la formalidad no es un requisito para salir de la pobreza. En vez de volar por ascensor, se puede salir caminando a pie. Si bien se trataría de una estrategia también lenta, tiene la gran ventaja de estar al alcance de todos al mismo tiempo. En vez de gran salto para un pequeño número, existe la alternativa de pequeños saltos para la mayoría de pobres. Los elementos de esta segunda estrategia son una multitud de programas y obras que elevan la productividad y las condiciones de vida de la población mayoritaria, pero, además, el desencadenamiento de la energía e iniciativa propias de esa población. Y, de hecho, la mayor parte de la reducción en la pobreza lograda en la última década se debe no a los viajes en ascensor sino a pie. La mayoría sigue siendo informal, pero menos pobre, menos enferma y más nutrida. Para seguir progresando, es importante que continúe el avance de la formalidad, pero no desdeñemos el camino a pie, de las pequeñas mejoras que se pueden seguir dando en el mundo informal.

¿Subibaja del economista? Una reflexión sobre el futuro de la ciencia económica.

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Por Richard Webb
Director del Instituto del Perú de la USMP

La carrera de Economía no existía en el Perú cuando yo estudiaba en una universidad de Escocia, hace varias décadas. Mi objetivo era un título de auditor, pero me sedujo la vocación académica y decidí estudiar Economía. Desde Lima mis padres dijeron: “Es tu vida, hijo, pero qué pena porque esa profesión de economista no existe en el Perú. Vivirás en el extranjero y no te veremos más”.

Por suerte, no se cumplió el vaticinio. Sin embargo, cuando entré a trabajar en el Banco Central de Reserva del Perú (BCR), era el único funcionario con estudios de posgrado en Economía. El decano de la entonces Facultad de Ciencias Económicas, Comerciales y Administrativas de la PUCP era un abogado y me pidió modernizar el plan de estudios de Economía, pero no había quien enseñara las nuevas materias, que al final se lanzaron con profesores chilenos, holandeses y estadounidenses. En el BCR, nos apoyó la Fundación Ford con becas y un profesor extranjero para dictar el curso de verano. En la recién creada Universidad del Pacífico los cursos de Economía eran dictados por docentes que carecían de formación profesional en la materia.

Desde ese frágil inicio, la oferta y la demanda de economistas han crecido sin parar. Inicialmente, el camino obligado era un posgrado en el extranjero, pero la enseñanza local fue mejorando, primero en la PUCP y en la Pacífico, y luego en otras universidades. Si bien pocas empresas contrataban economistas para las decisiones diarias de negocio, se estableció como práctica obligada la consulta a la imaginada clarividencia científica de ese profesional, práctica alimentada por la extrema inestabilidad económica de las últimas décadas.

Para los negocios, se formaron empresas consultoras como Apoyo y Macroconsult, y en el ámbito académico, se crearon el Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade) y el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES). A la vez, el debate político se volvió más y más económico, nutrido de estadísticas y referencias a las experiencias de otros países, publicitando así el papel social del economista y dotándolo de un aura de liderazgo moderno, a la vez político y práctico.

Me sorprendió entonces el comentario del decano de una universidad provincial cuando pregunté si seguía aumentando la matrícula para la carrera de economista. Negando con la cabeza, dijo que los padres desalentaban esa opción porque no percibían oportunidades de trabajo. Luego, con la ayuda de Google, di un salto desde esa provincia hasta la cima de la profesión, en que cuatro destacados economistas –incluidos dos premios Nobel– se reunían para debatir el futuro de la ciencia económica. Confesando su propio fracaso para prever y prevenir la crisis financiera mundial, opinaron que el modelo ortodoxo de economía se ha vuelto más un culto que una ciencia, y que hacía falta multiplicar la creatividad científica y prestar más atención a temas como la desigualdad, la felicidad, las instituciones, la cultura y el poder.

Más radical han sido los estudiantes de Economía. Protestando contra el evidente fracaso de la disciplina, se asociaron espontáneamente en cuatro continentes, con estudiantes de prestigiosas universidades de Londres, París, Nueva York y Boston. Con apoyo de la Fundación Soros, han impuesto un nuevo plan de estudios, con menos teoría, con más historia y más reconocimiento de la diversidad del mundo y de los valores humanos. El tiempo dirá si se trata de una mera corrección de camino o del inicio de una gran transformación de la llamada ciencia económica.

Los conservadores vuelven a Canada

5.12.14

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Por: Paul Krugman | 09 de octubre de 2014

Josh Barro nos cuenta en un reciente artículo publicado en The New York Times que los conservadores están vendiendo otra vez a Canadá como un modelo a seguir, usando en concreto la experiencia del país en la década de 1990 para afirmar que la austeridad es, al fin y al cabo, expansionista.
Creo que esto se puede calificar de idea cucaracha (las ideas zombis siguen arrastrándose, mientras que a veces uno piensa que se ha deshecho de las cucarachas, pero vuelven una y otra vez). Pensaba que habíamos resuelto todo esto hace cuatro años, pero nooooo.

Barro toca los principales puntos en su artículo. La austeridad canadiense en la década de 1990 estaba compensada por un enorme movimiento positivo en la balanza comercial, debido a la caída del dólar canadiense y a las exportaciones de materias primas. Dado que no todos podemos devaluar y conseguir un superávit comercial, esto significa que la historia canadiense en la década de 1990 no tenía la menor relevancia en el debate sobre la austeridad de 2010.

Además, todo el debate sobre la austeridad frente al estímulo venía motivado por el problema de que los tipos de interés eran negativos o casi negativos, lo que implicaba que no existía una manera fácil de compensar los efectos de la austeridad. ¿Canadá en la década de 1990? No tanto.

Sin embargo, a Barro se le olvida un truco. Cuando tratas con afirmaciones de gente de derechas sobre datos económicos, no solo no deberías aceptar sus aseveraciones, sino que deberías dar por hecho que lo que dicen es probablemente erróneo en cualquier caso.

Barro escribe: “Presionado por los elevados tipos de interés, un Gobierno de centro-izquierda llevó a cabo importantes recortes del gasto en la década de 1990; como consecuencia de ello, el nivel de gasto público canadiense como proporción de su economía se ha reducido hasta equipararse al de EE UU”.

Observen el gráfico en esta página con datos del Fondo Monetario Internacional. La diferencia entre el gasto público canadiense y el estadounidense disminuyó durante la recesión porque fue mucho peor en EE UU.

Francés Jean Tirole gana Nobel Economía 2014 por trabajo en política regulatoria

13.10.14

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Las investigaciones de Tirole han mostrado que las regulaciones del mercado deberían adaptarse cuidadosamente a las condiciones de industrias específicas, en lugar de elaborar normativas generales.
El economista francés Jean Tirole ganó el Premio Nobel de Economía 2014 por un trabajo que ha dado luces sobre cómo los gobiernos deberían regular a las empresas que dominan los mercados, anunció el lunes la Real Academia de las Ciencias de Suecia.

“Jean Tirole es uno de los economistas más influyentes de nuestro tiempo”, dijo la entidad que otorga el galardón.

“Sobre todo, él ha aclarado cómo entender y regular a industrias con pocas firmas poderosas”, añadió.

El economista recibirá un premio de 8 millones de coronas suecas (US$ 1.1 millones).

Las investigaciones de Tirole han mostrado que las regulaciones del mercado deberían adaptarse cuidadosamente a las condiciones de industrias específicas, en lugar de elaborar normativas generales, como los topes de precios, que pueden ser más perjudiciales que beneficiosos, dijo la academia.

“El premio de este año para ciencias económicas es sobre (cómo) domar a las firmas poderosas”, dijo durante una conferencia Staffan Normark, secretario permanente de la Real Academia de las Ciencias de Suecia.

El premio de economía, llamado oficialmente el Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, fue establecido en 1968 y no era parte del grupo original de galardones establecido en el testamento de Nobel, creador de la dinamita, en 1895.

En general, el premio ha sido otorgado a economistas estadounidenses y sólo unos pocos ganadores han sido de otros países desde 1994.

Aunque los economistas en general son nombres poco conocidos, entre los ganadores anteriores se incluyen figuras como Paul Krugman, Milton Friedman, Friedrich August von Hayek y Joseph Stiglitz.

China desplazó a EE.UU. como la economía más grande

8.10.14

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Según cifras del FMI, el PBI chino ajustado por paridad de poder adquisitivo superó al de EE:UU.

La economía mundial ha entrado a un nuevo capítulo. China superó por primera vez a Estados Unidos como la mayor economía del mundo, rompiendo un reinado que parecía infranqueable, de acuerdo con el Financial Times.

De acuerdo con cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), ajustadas por paridad de poder adquisitivo, la economía estadounidense equivale a US$17,4 billones, mientras que la economía china asciende a US$17,6 billones.

En términos nominales, Estados Unidos aún es más grande que China, pero las cifras ajustadas por paridad de poder adquisitivo muestran otra realidad. Para entenderlo, basta decir que una camisa cuesta menos en Shanghai que en San Francisco, por lo que no es lógico comparar dos economías sin tomar eso en cuenta.

Aunque un ciudadano típico de China gana menos que uno norteamericano, convertir un sueldo en la moneda china a dólares subestima el poder de compra que ese individuo y, por lo tanto, el país, tiene.

Por ello, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mide el Producto Bruto Interno (PBI) de los países tanto en términos de precio de mercado y de poder adquisitivo. En términos del poder de compra, China está superando en este momento a Estados Unidos y convirtiéndose en la mayor economía del mundo.

A finales del 2014, China representará el 16,48% del PBI mundial ajustado por poder adquisitivo, mientras que Estados Unidos sumará solo el 16,28%.

Sin embargo, no todas son malas noticias para los Estados Unidos. Aún falta un tiempo para que China supere a Estados Unidos en términos nominales. En esos términos, a China aún le faltan US$6,5 billones para alcanzar a Estados Unidos y no parece que lo vaya a hacer en algún tiempo.

Introduciendo las proposiciones MODIGLIANI & MILLER

20.9.14

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Por Paúl Lira Briceño. 
En las entregas anteriores concluimos que el apalancamiento financiero incrementa el riesgo de los accionistas; pero, a su vez, amplifica las utilidades cuando hay auge, aunque estas se reducen, grandemente, en épocas de recesión; lo que es opuesto a lo que ocurre en empresas no apalancadas. Sin embargo, todavía no hemos concluido qué estructura de capital es mejor. Un inversionista adverso al riesgo, compraría acciones de empresas sin deuda, en tanto que, los amantes del riesgo, adquirirían títulos de empresas apalancadas.

Es momento de presentar a las proposiciones Modigliani & Miller, estos dos economistas publicaron en 1958 el artículo “The Cost of capital, Corporation Finance and the Theory of Investment”, que sentó las bases para un nuevo entendimiento de la estructura financiera de las empresas. Por esta y otras contribuciones a la ciencia económica y las finanzas, ambos ganaron el premio Nobel de Economía, Modigliani en 1985 y Miller en 1990.

La base inicial de su trabajo, fue probar que el valor de una empresa es siempre el mismo, no importando la estructura de capital que elijan los inversionistas. La demostración desarrollada, hace hincapié en la posibilidad que un inversionista puede replicar los beneficios de comprar acciones de una empresa apalancada, adquiriendo títulos de firmas sin deuda, utilizando para tal fin, capital propio y deuda. A esta estrategia, ellos la denominaron “Apalancamiento doméstico”.

Para demostrarlo, utilizaremos los datos del caso que desarrollamos en la entrega anterior, le pido por favor, que lo revise para que pueda comprender mejor lo que sigue. Tres cuadros de esa entrega, nos servirán como data para la demostración. Recuerde que hoy, la empresa no está apalancada; pero sí desea estarlo a futuro:

La primera estrategia a la que denominaremos Estrategia No Apalancada (ENA), consiste en comprar 100 acciones de la firma apalancada a un precio de $25 por acción. La adquisición será efectuada 100% con fondos del inversor y, de ahí, el nombre adoptado para esta estrategia. En el cuadro siguiente, se observa los rendimientos por acción y por el total comprado en tres escenarios (auge, normal y recesión). La utilidad por acción, se obtiene del cuadro Estructura Capital Apalancada. 
 
En los tres escenarios, el costo es el mismo ($25*100). Por otro lado, hay que notar que, en el primer escenario, no se logra ganancias, aunque, en los otros dos sí, siendo esta creciente, tal como se puede esperar, cuando una empresa tiene deuda dentro de su estructura de capital.

A la segunda estrategia la llamaremos Estrategia Apalancada (EA) y, en realidad, es una estrategia de dos pasos para comprar acciones de la empresa no apalancada. Paso 1, comprar 100 acciones con fondos prestados ($2 500) a una tasa de 10%; y, Paso 2, adquirir con recursos propios otras 100 acciones. Los resultados se presentan en el cuadro siguiente, note que los datos de la utilidad por acción se han extraído del cuadro Estructura de Capital No Apalancada.
Observe que, el costo inicial para el bolsillo del inversor, es $2 500 ($5 000 que invirtió menos el préstamo solicitado) Ahora, enfoquémonos en el escenario Normal. La utilidad por acción en ese escenario es de $3.75; lo que hace ganar al inversor $750 en total. A eso, hay que quitarle lo que pagará en intereses a su acreedor (10% de $2 500), lo que le hace ganar en términos netos $500, que es exactamente igual a lo que ganó el inversor, que compró con sus fondos, acciones de la empresa apalancada con el mismo costo inicial. Lo mismo aplica para los otros dos escenarios.

Si el costo y el rendimiento en ambas estrategias son similares, se puede concluir que es indiferente adquirir acciones en cualquiera de las dos situaciones que puede atravesar la firma. Visto de otro modo, un inversionista no recibe nada por invertir en la empresa apalancada, que no pudiera replicar por sí mismo, al efectuar una compra de acciones de la empresa no apalancada, con una mezcla de capital propio y de terceros. En otras palabras, ninguna estructura de capital es mejor o peor para los accionistas de la firma.

Es verdad que para esto se cumpla deben asumirse una serie de supuestos: No hay impuestos, la tasa de interés es la misma para personas y para empresas, no hay costos de transacción y el mercado financiero es eficiente.

Estos supuestos muy restrictivos, podrían hacer parecer que esta demostración es una curiosidad teórica. Sin embargo, note que si con estos supuestos, la estructura de capital es irrelevante, sin estos supuestos esta debe ser relevante. Más adelante, los relajaremos para poder discutir, cómo llegar a la estructura de capital óptima de una firma.

La hora de repensar la ética de la banca y las finanzas

19.6.14

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Por: Profesores IESE | 19 de junio de 2014

Tras la crisis financiera, tenemos la oportunidad de pensar en cómo llevar la ética a la banca y los mercados financieros, por un lado, y la contabilidad y las finanzas corporativas, por el otro. Ese será el objetivo del XVIII Simposio Internacional de Ética, Empresa y Sociedad que, bajo el título Ética en la banca, contabilidad y finanzas: hacia una mayor integración, se celebrará del 30 de junio al 1 de julio en el IESE de Barcelona.

El simposio arrancará con una exposición del estado actual de la ética en las finanzas, de la que se encargarán Colin Mayer, profesor de Estudios de dirección de empresas en la Saïd Business School, de la Universidad de Oxford y John R. Boatright, profesor de Ética empresarial y Dirección de empresas en la Graduate School of Business de la Universidad Loyola de Chicago.

En algunos países, la banca ha sido el blanco de fuertes críticas por el uso de prácticas cuestionables, lo que ha suscitado un debate sobre su papel y contribución al bien común. Xavier Vives, profesor de Economía y Dirección financiera del IESE, abordará la cuestión de si la competencia en el sector bancario es buena para la sociedad.

S. Prakash Sethi y Terrence F. Martell, del Weissman Center for International Business de Nueva York, presentarán las conclusiones de su estudio sobre la responsabilidad social corporativa en instituciones financieras de todo el mundo. Por último, Robert B. Atwell, presidente y consejero delegado del estadounidense Nicolet National Bank, hablará de cómo la banca podría interesarse por el bien común.

Otra área de interés es el papel que desempeña la ética en el riesgo financiero. Paul H. Dembinski, director de la fundación suiza Observatoire de la Finance y profesor de la Universidad de Friburgo, analizará si la ética en las finanzas puede prevenir los riesgos sistémicos. Por su parte, Antoni Subirà, profesor emérito de Finanzas en el IESE defenderá la importancia del sentido común en la dirección financiera.

Los críticos denuncian que una de las causas de la crisis financiera es el dominio que ejercen las finanzas en muchas empresas. Josep Maria Rosanas, profesor de Contabilidad y control del IESE, departirá sobre el papel de la función financiera en la misión de la empresa. Y Oriol Amat, profesor de Contabilidad en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona estudiará cómo integrar la ética en los informes contables y financieros.

El simposio tiene por objetivo avanzar en el largo camino hacia una mayor integración de la ética en las actividades empresariales.

Riesgo, responsabilidad e interdependencia

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Por Josep M. Lozano, profesor del dpto de Ciencias Sociales de ESADE

Como no sabemos exactamente hacia donde transita nuestra sociedad, tampoco sabemos cómo denominarla. O, al revés, la denominamos de diverses maneras en función de la clave que adoptamos para intentar comprenderla. Hoy quisiera detenerme en dos de estas denominacions: sociedad de la información (o del conocimiento, que a veces se utilizan lamentablemente como sinónimos) y sociedad del riesgo. Y lo que quiero plantear es que estas denominacions, hoy por hoy, no son alternatives sino complementarias. Porque la sociedad de la información es a la vez una sociedad del riesgo. Y lo es no como una especie de subproducto lamentable, resultado de maldad y/o de la chapucería humanas, sino como algo intrínsecamente asociado al desarrollo de la sociedad de la información. Porque ya no hablamos de simples amenazas sociales o naturales que escapan al control humano (como podría ser el caso de las sociedades premodernas). Hablamos de riesgos que son consecuencia de decisiones humanas, cuyo impacto tiene un creciente carácter global y se percibe como indiscriminado; como se ha dicho gráficamente, la riqueza es jerárquica, pero la polución es democrática. Claro que hay maldad y chapucería humanas, y a veces en grado superlativo. Pero la característica común a la sociedad de la información y la sociedad del riesgo es la interdependencia. De ahí también el éxito de la denominación sociedad-red que, de hecho, se superpone a las anteriores

Olvidémonos por un momento de un subproducto de lo anterior, como son las nuevas formas de terrorismo y de delincuencia. Vayamos a lo que no es deliberadamente perverso... esperemos. Que la productividad esté cada vez más asociada a la gestión de la información no tan sólo abre la puerta a nuevas oportunidades, sino también a nuevas perversidades, en la medida que comporta decisiones cuyas consecuencias positivas aparecen a menudo como indisociables de las negativas. Y no tan sólo porque dichas consecuencias se soslayen o no se tomen en consideración, como suele ser habitual, sino también porque a veces no son claramente previsibles ni pensables en el momento de tomar decisiones. En este sentido, cabe añadir que lo que caracteriza a la sociedad del riesgo no es la mera existència del riesgo, sino la incapacidad organizativa, institucional y social para afrontarlo. La sociedad del riesgo nos plantea de manera acuciante la cuestión de la gobernanza, que va mucho más allá del debate sobre qué hacen los gobiernos (aunque, evidentemente, lo incluye). Lo que hemos vivido con el sistema financiero (y lo que te rondaré, según parece) lo muestra con claridad: no en balde hablamos de riesgo sistémico... mientras lo seguimos manejando y pensando con parámetros convencionales.

Porque lo que a veces olvidamos es que la sociedad de la información y la sociedad del riesgo son también sociedades de organizaciones. Las organizaciones los son actores primordiales en la gestión de la información y en la generación de riesgos. En este contexto, sería una mala opción convertir la conciencia del riesgo en una gestión del miedo y mediante el miedo. Lo que necesitamos es también activar una comprensión de la responsabilidad y de la lucidez adecuada a nuestras organizaciones. En una sociedad-red, las organizaciones han de interiorizar que la responsabilidad que necesitamos asumir es una responsabilidad compartida (una responsabilidad que se piense también a sí misma en red); no una responsabilidad que se contente con decir “señorita yo no he sido”, aunque quien lo diga lo haga vestido de Armani y exhibiendo tablas y graficos. Hoy una ética de la responsabilidad sólo puede ser una ética de la co-responsabilidad institucionalizada.

Todavía pensamos la responsabilidad desde el esquema causa-efecto. Y hacemos propuestas y creamos mecanismos de resolución de conflictos y de deliberación desde esta clave. Necesitamos concebir la responsabilidad desde la interdependencia, en la que ya no es suficiente dilucidar si puede atribuírsenos de manera clara y distinta determinades consecuencias, sino en la que se incluye la contribución a la gobernanza del sistema. Quien toma decisiones atendiendo solo a las consecuencias directas y no piensa en la gobernanza del sistema es un peligro público, para todos. La responsabilidad vive en los límites de la relación causa-efecto; la co-responsabilidad tiene como referencia la gestión de las interdependencias y su gobernanza. Toda nuestra manera de pensar a las organizaciones y de valorar su actuación se ha construído a partir de la primera. La pregunta es si nuestras organizaciones, nuestras mentalidades o –simplemente- la especie humana seran capaces de esta mutación. Porque desarrollar e institucionalitzar una co-responsabilidad adecuada a la interdependencia es también una cuestión de supervivencia.

Y, ya puestos, vale la pena pensar si la RSE tiene recursos para asumir este registro de la R.

Paraísos fiscales y sus soluciones

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Por: Profesores IE | 17 de junio de 2014

La evasión fiscal que tenemos en nuestro país y de media en Europa, según el informe “Closing The European”, significa alrededor del 23% del PIB, y por su parte, en el mundo según “Tax Justice”, significa de media el 5,1% del PIB. Para darnos mayor comprensión de la magnitud de esto, por ejemplo en España la economía sumergida serviría para pagar el 85% de la sanidad.

Un paraíso fiscal es un territorio geográfico, cuya estructura fiscal está establecida para explotar una demanda mundial de oportunidades para eludir o evadir impuestos. Por tanto las características fundamentales son: bajos tipos impositivos, falta de trasparencia y enfoque a no residentes.

Para darle un punto de vista muy pragmático, vamos a intentar comprender algunas de las principales prácticas y como los países que no son paraísos fiscales reaccionan para contrarrestar sus efectos:

1. Thin capitalsation: Consiste en que una matriz ponga pocos recursos propios y mucha deuda en una filial, ubicada en un país de alta tributación, y asi los intereses deducibles minoran el beneficio y con ello el pago de impuesto de sociedades en la filial, inclusive se puede conseguir doble deducción de intereses, según la procedencia de la deuda.

Para minorar este proceder, el ordenamiento europeo tiene la Directiva Matriz-filial, que limita la cantidad de deuda aportada con respecto a los recursos propios, por encima de ese limite , la deuda aportada se considera capital a efectos de deducibilidad de su remuneración.

2. Localización de propiedad de activos: Es una forma de transmitir activos de gran valor a países de baja tributación. Normalmente la propiedad del activo se trasmite a una sociedad instrumental del paraíso fiscal, en el que el propietario es simulado, con un testaferro o similar que ejerce de propietario ficiticio. Ante esta situación, los países intentan establecer un fraude de ley, ya que todos los contratos legítimos, solo persiguen un menor pago de impuestos, sin verdadero contenido mercantil.

3. Abuso de los regímenes holding: Consiste en la ubicación de la matriz del grupo empresarial, en un país de la propia Unión Europea, cuya elección solo se justifica por conceder a estas sociedades un trato anormalmente favorable desde el punto de vista fiscal.

Aquí la solución por parte de los países con tipos impositivos menos favorables no es fácil, ya que existe libertad de establecimiento dentro de la UE. Por tanto lo que se intenta en los convenios internacionales y la normativa europea es que las matrices domiciliadas en estos países tengan sustrato económico en ese país, es decir, que tenga medios materiales y humanos en el mismo y no sea una simulación con solo fin fiscal.

4. Transfer pricing: Se basa en poner precios convenientes en las compras y ventas de bienes y servicios intragrupo de sociedades para ubicar las bases imponibles en los paraísos fiscales de menor tributación. Frente a ello, los diferentes ordenamientos han obligado a las empresas a especificar como han hecho el calculo de sus costes y márgenes y su sistema de atribución a las filiales.

El concepto de paraísos fiscales, existen desde el inicio de los tiempos, ya que los países siempre han competido por conseguir rentas, ahorro e inversiones, su expansión fuerte de las últimas décadas ha venido de la mano, de una gran presión fiscal interna por parte de muchos países, que han primado la cobertura social, frente a la competencia fiscal, esto nos llevaría a una discusión difícil de dirimir, pero debemos de pensar que las connotaciones negativas de los paraísos fiscales son la falta de trasparencia y las actividades delictivas, pero no la competencia fiscal en si misma y así también lo ve el Grupo de Trabajo de la OCDE.

Existe una delgada línea, francamente difícil de analizar, entre la optimización y elusión fiscal, lícita en esencia e inclusive aconsejable y la evasión fiscal utilizada por delitos penales aparejados a la misma, absolutamente condenables. La única realidad constatable es que según el “Observatorio de Responsabilidad Corporativa”, las empresas del IBEX 35 han aumentado su presencia en paraísos fiscales un 6,8% el último año y el 94% de ellas tienen sociedades domiciliadas en estos territorios.

Las voces serias acallan a las sensatas

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Por: Paul Krugman | 19 de junio de 2014

Acabo de terminar de escribir una reseña del nuevo libro de Tim Geithner, Stress Test [Prueba de resistencia]. No he mencionado en ella algo que me ha parecido sorprendente y refrescante: ¡Geithner se ríe del síndrome de Simpson-Bowles!
“Había muchas políticas acertadas en el plan de Simpson-Bowles", escribe, "como los recortes en el despilfarro de los subsidios agrarios y el aumento del gasto en infraestructuras para impulsar el crecimiento, pero los recortes de las subvenciones y las reformas tributarias fueron bastante retrógrados y el ahorro en sanidad, muy pequeño. A pesar de todo, el plan se convertiría en algo mítico para las élites de Washington por ser un símbolo de la seriedad bipartidista noble”.

Así es. Y esto me lleva a otra reflexión: conozco un lugar donde la seriedad bipartidista noble funciona de verdad, donde la gente importante se une para que exista un consenso sobre lo que se debe hacer y, a continuación, se informa a la ciudadanía acerca de lo que respaldará. Se llama Europa, y no le va demasiado bien.

Bien es cierto que también en Estados Unidos tenemos nuestros problemas (sobre todo, el hecho de que hay unos locos que, a efectos prácticos, tienen el poder de bloquear la política).

Pero resulta curioso que en Europa las voces críticas simplemente no se oigan. El economista Lars Svensson se puede pasar años señalando que el Riksbank está tirando el dinero y nadie hace ni caso hasta que interviene alguien de fuera. A cualquier economista con un ápice de sensatez le aterroriza que la zona euro se precipite hacia la deflación, pero a los ortodoxos les sorprende escuchar que esto sea un problema.

Es cierto que a veces hace falta que la gente se una para hacer lo correcto. Pero en los últimos años, siempre se ha cumplido la máxima de que cuando la gente importante llega a un consenso sobre algo, se equivoca por completo.

Expectativas más limitadas

El rendimiento de la deuda soberana española es ahora aproximadamente igual que el de la estadounidense. Esto nos dice dos cosas, una buena y una mala. La buena es que los inversores ya no le tienen mucho miedo a un derrumbe inminente del euro. La mala es que esperan que la depresión económica de Europa se prolongue mucho tiempo. Respecto a lo segundo, oirán a algunos decir que, como la zona euro vuelve a tener un crecimiento positivo, la crisis ha terminado. En relación con esto, me parece útil señalar que durante el largo estancamiento de Japón la economía estuvo creciendo la mayor parte del tiempo. De hecho, casi todo el tiempo estuvo creciendo más deprisa de lo que crece ahora Europa.

Así que cuando la gente me pregunta si es posible que Europa tenga una década perdida similar a la japonesa, respondo que la verdadera pregunta es si es posible que eso no suceda; veo más difícil predecir la recuperación que el estancamiento. 

Traducción de News Clips.
© 2014 The New York Times

Gastar demasiado poco es perjudicial

22.5.14

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Por: Paul Krugman | 15 de mayo de 2014
Allá por 2009, cuando el presidente Obama propuso un plan de gasto para estimular la economía y algunos abogamos por un plan aún mayor, era frecuente oír a gente tanto de la derecha como del centro loco declarar que todo era una estratagema, un intento de colar prioridades liberales bajo la apariencia de un estímulo fiscal.
Resulta que era absolutamente falso y, en el caso de los derechistas, un ejemplo de proyección. Después de todo, Obama no intentaba vender el aumento continuo del gasto como medidas de estímulo a corto plazo; pero eso era exactamente lo que hacía el presidente George W. Bush cuando propugnaba sus bajadas de impuestos.
Y, además, no habría funcionado. Si acaso, la mejor apuesta en esas situaciones es intentar lo contrario: impulsar propuestas que estimulen la economía al tiempo que se construyen infraestructuras y/o se reduce la desigualdad, y hacer de los aspectos a largo plazo, relacionados con la lucha entre clases, el núcleo de la estrategia de venta.
Puede que esto suene raro. ¿No sería más fácil vender ideas con las que todos salgan ganando, que sean beneficiosas para todo (o casi todo) el mundo? Bueno, eso sería posible si la gente “pillase” de qué va la economía keynesiana. Pero incluso los lectores con una buena formación no suelen entender la idea de que una demanda insuficiente puede perjudicar a la economía en su conjunto (aunque, oye, muchos catedráticos de la Universidad de Chicago tampoco lo pillan). Y no creo que sea por falta de esfuerzos por hacerse entender.
El escollo principal está en la base misma. Da igual cuál sea la política económica y fiscal; la simple idea de que gastar demasiado poco puede ser perjudicial para la economía resulta difícil por naturaleza. Cuando doy conferencias públicas, consigo cierto grado de persuasión (creo) preguntando al público qué ocurre si todo el mundo intenta recortar sus gastos al mismo tiempo, y luego señalando que mis gastos son sus ingresos, y sus gastos, mis ingresos. Pero no creo que esto se le quede grabado a mucha gente. El atractivo del símil de la economía como administración doméstica suele prevalecer.
Mi opinión no se basa exclusivamente en mi instinto. Tenemos algunos puntos de referencia, imperfectos, pero aun así útiles.

Fijémonos, por ejemplo, en las ventas de libros. ¿Ha existido alguna vez un éxito de ventas gigantesco sobre cómo combatir las recesiones, o incluso sobre el propio crecimiento? No lo creo. Los éxitos de ventas siempre tratan, de un modo u otro, de nosotros contra ellos, ya sea enfrentándonos, compitiendo en un mundo plano, o, actualmente, intentando impedir el ascenso del 1%. Con esto no pretendo desacreditar la última aportación: El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty, es asombrosamente bueno y merece todos los elogios que está recibiendo. Pero llama la atención que en un momento en el que los mercados de trabajo están profundamente deprimidos, nuestra mayor preocupación sea la desigualdad a largo plazo.
O, en lo que a mí concierne, suelo hacer un seguimiento de los resultados de mis columnas en The New York Times en cuanto a número de correos electrónicos recibidos, y no hay duda de que las que tratan sobre desigualdad obtienen mayor respuesta que las que tratan de la macroeconomía del lado de la demanda.
Esto no significa que debamos dejar de intentar decir la verdad sobre la economía de la depresión (o que yo vaya a hacerlo), pero es una observación interesante, y creo que tiene repercusiones sobre cómo tendrían que hacer las cosas los políticos.

Traducción de News Clips.
© 2014 The New York Times.

La Tasa Tobin y la justicia fiscal

6.4.14

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45 años después de que James Tobin propusiera la tasa que lleva su nombre, un grupo de países europeos, incluido España, está muy cerca de aplicar conjuntamente un Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) inspirado parcialmente en las ideas del economista americano.

El ITF está respaldado por la ONU, el G20, la Comisión Europea, e incluso el FMI, inicialmente reacio. Las razones son sólidas: un impuesto de estas características desincentiva los movimientos especulativos de los mercados financieros, especialmente las operaciones de compraventa de alta frecuencia. Esto es particularmente relevante si se tiene en cuenta que el 80% de las operaciones financieras son esencialmente especulativas, al margen de la economía real. El ITF ayudará a disminuir la volatilidad del mercado al reducir este tipo de operaciones y proporcionará información sobre un sector hasta ahora bastante opaco, dando estabilidad a los mercados e incentivando la inversión en la economía real, la que crea empleos.

La ITF es también una cuestión de justicia. Las entidades financieras, aparte de tener una tributación más baja que el resto de sectores, se han beneficiado enormemente, de forma directa o indirecta, de las operaciones de rescate financiadas por los contribuyentes europeos. De ahí el valor político de una decisión que demuestre a la ciudadanía que el sistema financiero también asume parte de los costes generados por la crisis de la cual es en gran medida responsable.

Dado el enorme volumen de transacciones financieras, muy superior a las de la economía real, el impuesto tiene un altísimo potencial recaudatorio, incluso si se redujeran las operaciones como consecuencia del gravamen. La Comisión Europea estima que dependiendo de las transacciones gravadas se podría recaudar entre 30.000 y 35.000 millones de euros.

Además, se trata de un impuesto progresivo y redistributivo; el grueso de la recaudación será soportado por un grupo pequeño de personas de altos ingresos, e instituciones como fondos de inversión. Por el contrario, operaciones bancarias corrientes no estarán gravadas, por lo que los contribuyentes individuales apenas lo notarán.

Un aspecto fundamental de la ITF es el destino de los recursos recaudados. Desde sus inicios, sus promotores (Gobiernos, instituciones multilaterales, ONGs, economistas prestigiosos), han defendido su carácter finalista: que los fondos sean destinados a paliar las consecuencias de la crisis financiera, en programas sociales en los países que lo implementen o para la lucha contra la pobreza en el mundo. La tentación de los gobiernos será probablemente dedicar esos recursos a reducir el déficit público o al saneamiento de los bancos. Es por ello fundamental movilizar a la sociedad civil europea para impedir que eso ocurra. La ITF es y debe ser el germen de un impuesto internacional, destinado a financiar bienes públicos internacionales, la lucha contra el cambio climático y a políticas sociales.

Tras la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Reino Unido y otros países, el 22 de enero de 2013 el Consejo Europeo aprobó que la ITF se llevara adelante como una Cooperación Reforzada por 11 países miembros de la UE, siguiendo la propuesta de la Comisión ampliamente argumentada y validada legalmente. Sencillamente, consiste en la imposición de una mínima tasa de entre 0,05 y 0,1% sobre todas las transacciones financieras internacionales que se realicen en estos países o con valores generados en ellos. Esto último es lo que se conoce como una base amplia, que incluye no solo las acciones, sino también los bonos, los derivados, e incluso las divisas.

Los países y la Comisión llevan más de un año negociando duramente los detalles técnicos y la fecha de entrada en vigor. Las presiones de la industria financiera contra la ITF son tremendas, esgrimiendo todo tipo de argumentos sobre los supuestos efectos desastrosos que producirá. La mayoría de las críticas no se sustentan empíricamente y no dejan de sorprender, pues hace años que países como el Reino Unido y otros aplican impuestos similares de manera exitosa. La enorme oposición de los poderes financieros contrasta con el altísimo nivel de apoyo popular; las encuestas muestran que el 63% de los europeos y el 50% de los españoles están a favor de la ITF, algo extraordinario tratándose de un nuevo impuesto.

España ha sido uno de los países líderes en promover la ITF a nivel mundial en los foros internacionales y uno de los primeros que comprometió su apoyo a nivel europeo. Sin embargo, recientemente el Gobierno se ha desmarcado de manera desafortunada de su postura inicial, en favor de una versión “desvirtuada” del gravamen. Así, en lugar de una base imponible amplia de aplicación, como desean Alemania y Austria, defiende ahora limitarla a la compraventa de acciones de grandes compañías, excluyendo otros productos como los bonos o los derivados.

El cambio en la posición española, bastante similar a la de Francia por cierto, altera radicalmente los beneficios esperados del impuesto hasta dejarlos en menos de 4 mil millones de euros, reflejando a las claras la rendición del gobierno ante los lobbies financieros. Ello, pese a que son los ciudadanos, especialmente en países como España, quienes han sufrido las consecuencias de la crisis originada por la explosión de las burbujas financieras especulativas que durante años engordaron las arcas de los especuladores.

En la última Cumbre Franco-Alemana celebrada a fines de febrero pasado ambos gobiernos se comprometieron a alcanzar un acuerdo sobre la ITF antes de las próximas elecciones europeas de mayo. Pero llueve sobre mojado. Por eso, se necesita la movilización de la sociedad civil europea, incluida la española, para demandar el cumplimiento de estos compromisos, rechazando versiones adelgazadas o calendarios de aplicación graduales y poco claros.

Evidentemente el Impuesto sobre las Transacciones Financieras no evitará todos los desmanes del sistema financiero, pero no por ello deja de ser un instrumento útil para la regulación financiera. En último término, el ITF constituye una fuente importante de recursos para la lucha contra la pobreza y un acto de justicia con los ciudadanos, a un mínimo coste sobre el sistema económico.
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